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SYMBOLOS
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Boletín de novedades de El Arka

 
Alojado en egrupos.net
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" La Masonería. Símbolos y Ritos" de Francisco Ariza,
Editorial Libros del Innombrable
Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza.
25 de abril, viernes, a las 19:30 h.
“...no existe a nivel humano mayor libertad que la que conlleva el conocimiento de lo que en realidad somos”

El pasado 25 de abril se presentó en el ámbito cultural de El Corte Inglés de Zaragoza, el libro “Masonería. Símbolos y Ritos”, de Francisco Ariza, publicado por la editorial “Libros del Innombrable”. Estuvieron presentes el autor y el editor, la introducción fue realizada por Pedro Abío quien invitó a los asistentes  "a embarcarse en el viaje fabuloso y mágico que el autor propone en su libro, que supone penetrar en el Símbolo, porque el Símbolo es, y es el que nos va ayudar y ser nuestro guía".

Seguidamente toma la palabra el editor, Raúl Herrero, quien dijo que su admiración por Mozart desde su infancia le hizo sentir interés por la Masonería, interés creciente que ha ido alimentando a través de diversas lecturas. El conocimiento de la obra del autor supuso la respuesta a una necesidad de encontrar un libro donde se explicaran los ritos y símbolos de la masonería con claridad meridiana, un libro  que participe de la esencia de la auténtica masonería que los hermetistas sintetizan en la conocida frase del templo de Delfos “Cónocete a ti mismo”, de aquí su interés por publicar este libro, que no es uno más sobre el tema, y que es por tanto ajeno a toda esa corriente actual de publicaciones que desvirtúan a la masonería, generalmente por intereses mercantilistas, o políticos, o en cualquier caso, ajenos a su verdadera realidad.

Tras su intervención toma la palabra el autor, Francisco Ariza, de cuyas palabras transcribimos a continuación una síntesis:

“Muy feliz de estar de nuevo en Zaragoza, una ciudad que hemos visitado y de la que uno se siente como hijo adoptivo. Recordar que Zaragoza procede de Cesar Augusto,  quien fuera gran maestre de la Logia de Roma de los collegia fabrorum, antepasados históricos de la masonería.
(..)La tradición hermética esta viva, una manifestación de ella es la propia masonería, nos inunda con todo su importantísimo simbolismo, que tiene que ver con la transmutación de la conciencia, en el lenguaje masónico, de la piedra bruta.

La masonería, según nuestro punto de vista que se ciñe exclusivamente a los símbolos y a los ritos, no se entendería sin su propio corpus simbólico y ritual, incluidas sus leyendas, que conformarían lo que podríamos llamar los mitos fundadores, los que estructuran verdaderamente la orden masónica. Un ejemplo es el mito de la leyenda de Hiram, uno de los más importantes que existen en la masonería, puesto que Hiram es el paradigma del modelo del iniciado masón.

Hoy en día sabemos también que en muchas logias no se estudia como se debería el simbolismo masónico,  sino que se derivan más hacia cuestiones sociales, hacia cuestiones que no atañen directamente a la masonería, que no olvidemos que es una organización iniciática. Esto ha hecho que la masonería de alguna manera pierda, (..), pues esto hace que la propia orden decaiga. Que la naturaleza de su identidad no sea conocida por los propios masones, la mayoría de ellos, hace que la propia orden se debilite.

Los capítulos que componen este libro han sido casi todos ellos publicados en la revista Symbolos. (..)  Symbolos  no es sólo una revista, sino que desde su fundación por Federico González que es su director y también su creador, es un espacio que ha propiciado que muchísimas personas interesadas en el símbolo en general,( no sólo en el símbolo masónico). (..)en la Vía simbólica, puedan desarrollar sus propias meditaciones. (..) En ese sentido vuelvo a repetir, es  pues gracias a Symbolos que esto ha sido posible.
Como decía, este libro es un recorrido por la  orden masónica, pero es un recorrido a través de lo que hemos aprehendido y que vamos aprehendiendo de lo que significa realmente el Símbolo, es decir, nosotros antes de conocer el simbolismo masónico, la masonería, ya habíamos conocido de alguna manera el Símbolo, el Símbolo es la Tradición Hermética.(..)
[La Tradición Hermética es la Tradición de Occidente]

...... en Alejandría confluyeron (...), en ese momento crucial de la historia de occidente, [los tres primeros siglos de nuestra era] la cultura grecolatina, grecoromana, las corrientes gnósticas tanto cristianas como judías, las que, junto con la herencia egipcia, son las [fuentes de] las que cristaliza un pensamiento que tiene como patrocinador y como guía a Hermes, la entidad llamada Hermes.

(..) Las semillas de esta Tradición, son las que van a fertilizar el pensamiento de Occidente

[A continuación el autor hace una síntesis del proceso fecundador de estas semillas, resaltando el papel de los collegia fabrorum y sus herederos los maestros comacinos, al igual que la comunicación permanente de Oriente y Occidente durante la Edad Media, la edad de los constructores, los cuales tienen un papel destacado en ese proceso que  sumado a la sabiduría celta dará lugar a la Masonería del siglo XVIII].

Los orígenes históricos de la masonería están en Gran Bretaña, y en Francia, pero podríamos remontarlo mucho más allá, puesto que según las propias leyendas masónicas, la masonería tiene su modelo en el templo de Salomón, en el templo de Jerusalén, (...) Los tres grandes maestros de la masonería son el rey Salomón, es decir, la tradición judía, el rey Hiram de Tiro, y el maestro Hiram, arquitecto constructor, heredero de los constructores egipcios, y por supuesto de los fenicios.  
La historia de la masonería, siendo ésta una organización iniciática, no es una cosa que se tiene que contemplar como algo del pasado, sino que su historia esta viva, [historia que esta viva a través de sus mitos, ritos y símbolos, que siendo de origen atemporal han de ser reconocidos por el iniciado] (..) Se está estableciendo un diálogo  con esas Ideas que los símbolos nos revelan.(..), porque el símbolo de lo que nos esta hablando realmente es de la estructura del mundo. Cuando en la tabla Esmeralda se dice “lo de arriba es como lo de abajo, y lo de abajo escomo lo de arriba, para conformar el milagro de una sola cosa” ¿qué se está diciendo con eso?, que el macrocosmos y el microcosmos son idénticos, que lo que está en el macrocosmos está en el microcosmos, y lo que está en el microcosmos está en el macrocosmos y si no está ni en uno ni en otro, no existe.
[Pasa el autor a leer la descripción de la logia tal como aparece en los rituales masónicos, que finalizan con la conclusión: “la Masonería es Universal”, expresando que su estructura es análoga a la del Cosmos. Para la Tradición hay una identidad entre el Ser y el Conocer, ésta es la Vía del Conocimiento, que conduce a la Suprema Identidad]

(...)Es lo que en la masonería se denomina el Gran Arquitecto del Universo.
El Gran Arquitecto del Universo, desde luego no es, como se puede pensar, el Dios religioso, puesto que la masonería no es una religión, la masonería es una tradición iniciática y en ese sentido es una metafísica. La cosmogonía masónica, que es la que realmente nos conduce en el estudio de los símbolos y de los ritos, nos ayuda a comprender el orden del Cosmos, por eso la geometría y el número fundamentalmente. Es decir, trata el misterio de la vida (..) [ahora bien para que ese misterio se revele la entrega ha de ser total] .(..) Dice el Zohar, que la sabiduría solo se entrega a quien la ama .(..) La palabra filosofía significa amar a la sabiduría. El iniciado masón es un filósofo.(..)

El libro está estructurado en siete capítulos, con toda la intención en relación con la importancia que tiene el número 7 en la masonería, como un signo también del Cosmos. Los dos primeros se refieren al simbolismo masónico y a la iniciación,  hablamos de los tres grados, del sentido iniciático del arte constructivo, del hombre, tomado el ser humano como una construcción, una construcción que tiene como clave de bóveda la Idea del Gran Arquitecto del Universo, que es la Idea por antonomasia de la masonería, la que no existiría sin la piedra angular que representa el Gran Arquitecto, es decir, el Ser Universal concebido como un Gran Arquitecto. Ese gran arquitecto vendría a ser lo que en la tradición hindú se denomina prajapati, el Dios generador de los seres, el procreador, la unidad concebida. La cosmogonía se concibe en muchas tradiciones como el sacrificio que en sí mismo establece el Ser Universal, de su sacrificio surge la multiplicidad de seres y de mundos, pues bien cada uno de esos seres y de esos mundos contiene la luz de ese Ser Universal, prajapati, generador.  (..) Esa luz está oculta dentro de nosotros y no nos damos cuenta de cual es nuestro auténtico padre, nuestra auténtica patria, cual es nuestro verdadero origen, hasta que tomamos contacto con la Tradición, (..). Al contacto con su enseñanza, con su didáctica, se nos comienza a revelar, empezamos a comprender que esa luz está dentro de nosotros, en la masonería se habla de la estrella flamígera, uno de sus símbolos, curiosamente heredado de los pitagóricos, el pentalfa pitagórico, en el centro de esa estrella hay una luz, una semilla luminosa, esa semilla luminosa es la esencia del hombre, en el momento que aprehendemos, conocemos y nos identificamos con esa luz, es que hemos recuperado nuestra verdadera identidad, es decir, la recuperación de la palabra perdida. Hay toda una simbólica en la masonería que habla de la palabra perdida, del conocimiento último, de ese conocimiento  que está oculto por la ignorancia del mundo en general.(..) Supone una regeneración que es un redescubrimiento de nosotros mismos, es una aventura, la aventura del Conocimiento,  no hay mayor aventura según entendemos nosotros que la del Conocimiento.  El “Conócete a ti mismo” figurado en el frontispicio del templo de Delfos, también figurado en el frontispicio de la logia masónica,  quien penetre en ese Templo, que es el templo del Cosmos, en su propia conciencia.  También como decía Platón que nadie entre aquí si no es geómetra, refiriéndose al sentido iniciático, sagrado, de la Geometría, que no tiene nada ver con la geometría cartesiana, que ha encerrado a la cultura europea en formulas artificiales como es el pensamiento racionalista, un artificio de la razón, la razón nada tiene que ver con el racionalismo, el racionalismo es como una enfermedad de la razón podríamos decir. Estamos en tierra de Goya: “El sueño de razón crea monstruos” (..) Producto de ese artificio [iniciado por Descartes] la historia del siglo XX ha sido verdaderamente trágica.  Esto nos llevaría a otro desarrollo que no está directamente relacionado con el libro, pero si que había que señalarlo,  todas esas cosas son las que afloran cuando uno toma contacto con esas ideas, con estos símbolos. 
El símbolo es polivalente, podríamos decir polidimensional, es como un diamante, que tiene muchas facetas y cada una de ellas refleja un aspecto de la idea que contiene, de ahí que todas esas luces que refulgen de ese diamante conforman finalmente todo lo que el símbolo es, la Idea que lo ha generado. La idea del SER, la idea del NO-SER, la idea de la Creación, la idea de Hombre. Siempre se parte de un lugar que no es el nuestro y lo que se pretende es ir, en la idea de ir consiste la iniciación (de initium,”ir hacia”, iniciar), es el movimiento de nuestra voluntad, que va desde el reconocimiento de su propia ignorancia, lo primero, porque si no reconocemos que somos unos ignorantes que estamos en la oscuridad no saldremos de esa ilusión, es decir, darnos cuenta de que realmente estamos fuera del templo, la palabra profano profanus quiera decir que está “fuera del templo”, y penetrar en el templo, que no es sino penetrar, vuelvo a repetir, en la propia Realidad, no otra cosa, lo que sea esa realidad es lo que se trata de descubrir.
 Los símbolos nos ayudan, la idea del Símbolo como gran mensajero entre las ideas, que son las que posibilitan, pues no hay efecto sin causa, siempre existe una causa para las cosas, si nos quedamos en los efectos, y no consideramos las causas, nos quedaremos en la superficie de la rueda, en su periferia y no romperemos esa cáscara, no haremos una escisión en nuestro propio espacio particular y no comenzaremos el viaje hacia el centro de la rueda, que es el origen. Con este libro, modestamente, lo que hemos pretendido es romper de alguna manera esa periferia y comenzar el camino hacia nuestro propio centro.  Bueno, hasta aquí......



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