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Boletín de novedades de El Arka

 
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EL NÁUFRAGO ( LA ISLA DE KA). Cuento egipcio.

El Náufrago es un texto egipcio del que únicamente se conserva un copia de procedencia desconocida conservada en el museo Ermitage de San Petersburgo. Para la traducción que aquí presentamos nos hemos basado principalmente en la versión de Jesús López, publicada por la editorial Tecnos: "Cuentos y Fábulas del Antiguo Egipto". También se ha consultado la edición de Miraguano dentro de "Cuentos y Leyendas del Antiguo Egipto", así como la de Ángel Sánchez Rodríguez, que cuenta con una transliteración de los jeroglíficos, a la que se puede acceder gratuitamente a través de la red (ver abajo el vínculo en bibliografía).

Incluimos esta historia en la sección “Utopías” de la revista ya que en ella se nombra la Isla de Ka habitada por una gran serpiente que se definirá a sí misma como el príncipe del País de Punt. Ambos lugares son míticos, y por lo tanto más reales que su posible situación geográfica, ubicación que ha podido cambiar en el transcurso del tiempo, como las distintas expresiones de la esencia que estos nombres conllevan en sí: arquetipos revelados al "viajero", o en otras palabras, al iniciado. Para nosotros este texto tiene un carácter simbólico, o lo que es lo mismo, iniciático, ahora bien, no se pretende aquí dar la clave de la historia, ya que varias son las lecturas posibles, ni llegar a una conclusión a través de su análisis, sólo podemos exponer las reflexiones a la que la lectura del propio texto nos ha conducido, un punto de vista que no podrá ir más allá de nuestras propias limitaciones. Una interpretación abierta de la que forma parte esta breve introducción y algunas notas acompañando el texto.

El simbolismo de la serpiente, quizás sea uno de los más complicados, ya que presenta un doble aspecto, "maléfico" y "benéfico". El primero es más común por ser el más divulgado, mientras que el segundo se hace patente en el antiguo Egipto, especialmente en la forma de serpiente real, el uraeus. Ambos significados se sintetizan por analogía en el caduceo hermético y pueden interpretarse relacionados con la vida y la muerte, emanadas de un poder único en su esencia, pero doble en su manifestación.

La serpiente está ligada principalmente a la idea de vida, de hecho los caldeos tenían una sola palabra para vida y serpiente. Es aquí donde encontramos su relación con el "Ka", que puede entenderse como un principio vital presente en todas las cosas, por lo tanto también en el hombre y en los dioses. En Los Textos de las Pirámides se nombra una serpiente de origen muy antiguo y relacionada con la décima morada del paraíso egipcio, Neheb-Kau "El que confiere Kas", que da de comer a los difuntos la "leche de luz" que ofrenda en dos vasos. En el Libro de Amduat (libro de lo que hay en el otro mundo), del Reino Nuevo, en la doceava hora aparece también una gran serpiente cuyo nombre es “El Abrasador Viviente”, cuya columna vertebral da vida a los dioses.

EscribaEL NÁUFRAGO ( LA ISLA DE KA)

 

El Compañero excelente dijo entonces: – Tranquilliza tu corazón, ¡oh príncipe! Mira, hemos llegado a la patria. La maza ha sido empuñada, la estaca ha sido golpeada y la amarra delantera ha sido colocada en tierra. Se dan gracias, se alaba al dios y cada cual abraza a su compañero. Nuestra tripulación ha vuelto indemne sin pérdidas en nuestra tropa. Hemos llegado al confín de Uauat (1), hemos dejado atrás Senmut(2), mira, hemos vuelto en paz, hemos llegado a nuestro país. Escúchame, príncipe, que no exagero. No todo sale siempre como se planea, mas siempre tenemos motivos para que se alegre nuestro corazón. Cuando Su Majestad el rey, tu padre, te llame ante su presencia, conserva la calma. Lávate, vierte agua sobre tus dedos, y responde sólo cuando seas interrogado. Habla con el rey según tu corazón (3), responde sin balbucear. Es el discurso del hombre quien lo salva. Su palabra hace que se le considere con indulgencia. Pero tú obrarás de acuerdo con los deseos de tú corazón; fatiga es hablarte.

 

Te contaré algo parecido que me ocurrió a mí mismo cuando fui a las minas del soberano, cuando navegaba por el mar(4) en un barco de ciento veinte codos de longitud y cuarenta codos de anchura. Había en él ciento veinte marineros de lo mejor de Egipto. Escudriñaban el cielo, escudriñaban la tierra, y sus corazones eran más intrépidos que los de los leones. Anunciaban la tormenta cuando aún no había llegado y la tempestad cuando aún no se había producido. Esta también la anunciaron aunque tarde.

 

Una tormenta surgió cuando estábamos en el mar, antes de que hubiéramos llegado a tierra. El viento se alzó y redobló trayendo consigo una ola de ocho codos. Y un madero flotaba en ella a mi alcance(5). Entonces el barco sucumbió y de los que estabán en él no quedó ni uno allí. Luego fui depositado en una isla por una ola del mar.

 

Pasé tres días solo, mi corazón como único compañero. Yacía en el interior de un refugio de ramas donde había buscado sombra. Luego alargué mis piernas para encontrar algo que poner en mi boca. Encontré higos y uvas, toda clase de excelentes verduras, higos de sicomoro maduros y verdes, pepinos como los cultivados, peces y pájaros. No existe nada que no se encontrara en su interior. Entonces me harté, e incluso arrojé al suelo porque había demasiado en mis brazos. Después, corté un palo para encender, hice fuego y ofrecí holocausto a los dioses.

 

Entonces oí un ruido estruendoso y pensé en una ola del mar. Los árboles crujían, la tierra temblaba y, cuando destapé mi cara, descubrí que era una serpiente que estaba acercándose.(6) Tenía treinta codos, su barba era más larga que dos codos, su cuerpo estaba recubierto de oro y sus dos cejas eran de lapislázuli perfecto. Estaba anudada hacia delante.

 

Abrió su boca hacia mí mientras yo estaba sobre mi vientre delante de ella, y me dijo: —¿quién te ha traído, pequeño? ¿Quién te ha traído? Si tardas en decirme quién te ha traído hasta esta isla, haré que te conozcas, serás reducido a cenizas y convertido en algo que no se puede ver—

 

— Me hablas, pero yo no puedo escucharlo. Estoy ante ti y no me conozco—. Entonces me puso en su boca, me llevó a su lugar de reposo y me depositó sin dañarme, estando indemne, sin que hubiera sido arracando de mi.

 

Abrió su boca hacia mí mientras yo estaba echado sobre mi vientre delante de ella. Entonces me dijo: —¿Quién te ha traído pequeño? ¿Quién te ha traído hasta esta isla del mar cuyos dos lados están en el agua?—. Entonces yo le respondí, mis dos brazos doblados ante ella, y le dije: —Yo descendí hacia las minas con una misión del soberano en un barco de ciento veinte codos de longitud y cuarenta codos de anchura. Había en él ciento veinte marineros de lo mejor de Egipto. Vieran el cielo o vieran la tierra, sus corazones eran más intrépidos que los de los leones. Anunciaban la tormenta cuando aún no había llegado y la tempestad cuando aún no se había producido. Cada uno de ellos, su corazón era bravo, y fuerte su brazo más que el de su compañero. No existía un ignorante en medio de ellos.
Una tormenta surgió cuando estábamos en el mar, antes de que hubiéramos llegado a tierra. El viento se alzó y redobló trayendo consigo una ola de ocho codos. Y un madero flotaba en ella a mi alcance. Entoces el barco sucumbió y, de los que estaban en él, no quedó ni uno allí, salvo yo —heme aquí junto a ti—. Luego fui traído hasta esta isla por una ola del mar.

 

Ella me dijo: — No temas, no temas, pequeño, que tu cara no esté atormentada. Has llegado hasta mí. Mira, el dios ha permitido que vivas, él te ha traído hasta esta isla del Ka. Nada existe que no esté en su interior; está llena de toda clase de cosas buenas. Mira, tú pasarás mes tras mes, hasta completar cuatro meses en esta isla. Luego un barco vendrá del país y en él habrá marineros que tú conoces. Tú partirás con ellos hacia la patria y morirás en tu ciudad. ¡Qué feliz es quien narra lo que le ha ocurrido cuando ya pasaron las cosas penosas! Te contaré algo parecido que ocurrió en esta isla donde yo estaba con mis compañeros. Entre ellos había niños y hacíamos un total de setenta y cinco serpientes,(7) mis hijos y mis hermanos. No te mencionaré a la hija pequeña por la que había suplicado.
Entonces cayó una estrella y aquellos aparecieron en fuego a causa de ella. Esto ocurrió cuando yo no estaba con ellos; cuando ardieron no estaba en medio de ellos. Pero luego desfallecí a causa de ellos cuando les encontré en un montón de cadáveres. Si eres bravo, domina tu corazón: abrazarás a tus hijos, olerás a tu mujer y verás tu casa. Esto es más hermoso que cualquier otra cosa. Llegarás al país y vivirás en él, en medio de tus semejantes.

 

Estando extendido sobre mi vientre, toqué el suelo delante de él y dije: —Describiré tu poder al soberano y haré que sea informado de tu grandeza. Haré que te sean traídos perfumes ibi, hekenu, iudeneb, khesayt e incienso de los almacenes de los templos con el cada dios se satisface. Contaré pues lo que me ha sucedido y lo que he visto de tu poder. Se glorificará al dios, para ti, en la ciudad, ante los magistrados del país entero. Yo sacrificaré para ti toros en holocausto y retorceré el cuello a aves para ti. Haré que sean traídos a ti navíos cargados con toda clase de tesoros de Egipto, como se debe hacer para un dios que ama a los hombres en un país lejano que los hombres no conocen.

 

Entoces ella se rió de mí, de lo que yo había dicho estúpidamente por no conocer. Y me dijo: —Tú no tienes mucha mirra ni cualquier forma de incienso, mientras que yo soy el príncipe de Punt,(8) la mirra me pertenece, y ese hekenu, que dices es el producto principal de esta isla. Y ocurrirá, además, cuando hayas abandonado este lugar, jamás volverás a ver esta isla, transformada en olas.

 

Entonces vino el navío que había anunciado anteriormente. Fui, me coloqué en una rama elevada y reconocí a quienes estaban en él. Luego fui a anunciarlo y encontré que ya lo conocía. Entonces me dijo: —¡Ve con salud, ve con salud, vuelve a tu casa para que veas a tus hijos!. Haz que mi nombre sea bueno en tu ciudad. Mira, éste es el encargo que yo te hago.

 

Entonces me puse sobre mi vientre, mis dos brazos extendidos delante de ella. Ella me dio una carga de mirra, hekenu, iudeneb, khesayt, tishepes, shaasekh, colirio negro, colas de jirafa, grandes trozos de incienso, colmillos de marfil, perros, monos cercopitecos y toda clase de productos preciados.

 

Llevé todo esto hacia el barco y luego, cuando me puse tumbado sobre mi vientre para adorarla, ella me dijo: —Llegarás a la patria dentro de dos meses, abrazarás a tus hijos, rejuvenecerás en la patria y allí serás enterrado. Entonces bajé hacia la orilla, junto al barco, y llamé a la tropa que estaba en el barco. Di gracias en la orilla al señor de esta isla y los que estaban en el barco hicieron lo mismo.

 

Navegamos hacia el norte, hacia la residencia del soberano, y llegamos a la patria en dos meses, de acuerdo con todo lo que ella había dicho. Entonces fui introducido ante el rey y le entregué los presentes que había traído del interior de la isla. Él me dio las gracias delante de los notables del país entero, me elevó a Compañero y fui recompesado con doscientos siervos.

 

(Colofón)

Préstame atención, después que he alcanzado tierra, después que he visto cuanto experimenté. Escúchame. Mira, es bueno para las gentes el escuchar.

 

Él me respondió: —No te hagas el ingenioso, compañero, ¿quién dará agua a una ave al amanecer del día en que será degollada a la mañana?

 

Aquí termina el texto, de principio a fin, tal como fue escrito por el escriba de ágiles dedos Imenaa, hijo de Imeny.

Notas:

  • 1. LIt. "a las nalgas de Uauat", es decir al confín de Uauat (Nubia) con Egipto. Los egipcios se orientaban mirando al sur. Uauat estaría al Norte, sería análogo a los confines del mundo, el inframundo. El cuento describe una geografía mítica de carácter iniciático.
  • 2. Senmut es la isla de Bigeh, enfrente de la isla de Philae, en los rápidos de la primera catarata. Según la tradición aquí se encontraba el Abatón, un lugar sagrado e inaccesible donde se encontraría una de las tumbas de Osiris, según las listas de las reliquias de los templos greco-romanos, se hallaba enterrada la pierna izquierda del dios, de ella nacía una fuente. Una de las designaciones de Isis es "Señora del Abatón", en este caso era nombrada como señora del Sagrado montículo. Cada diez días la diosa salía en su nave para hacer libaciones de leche en la tumba de Osiris.
  • 3. Lit. "tu corazón en tu mano". El corazón es la sede de la Inteligencia.
  • 4. Lit. "cuando había descendido hacia el mar"
  • 5.Hay aquí una asociación de Seth con la palabra tormenta y trueno. En la traducción literal se puede interpretar con las acepciones de que el madero estuviese allí para provecho del protagonista," a propósito". Consideramos que se refiere a una idea relaciona con el destino y la providencia.
  • 6.La serpiente primitiva, primera y última imagen del dios Atum (el sol poniente). En efecto, el capítulo 175 del Libro de los Muertos anuncia que cuando el mundo retorne al estado caótico, Atum se convertirá de nuevo en serpiente. Fuente: Mircea Eliade "Historia de las creencias y las ideas religiosas". El lapislázuli es una piedra de color azul moteada con inclusiones pirita de hierro, las cuales se relacionaron con las estrellas del cielo. El oro para los egipcios era la carne de Ra.
  • 7.Varias veces en la narración aparecen números, estamos convencidos que éstos tienen un significado que se nos escapa. En este caso, 75, según la "Letanía de Ra"(datado por los historiadores en el Imperio Nuevo) son los nombres de Ra. Algunos autores han interpretado el texto relacionándolo con el curso diario del sol (Kurth y Goedicke), otros como Derchin-Urtel piensan que la serpiente debe identificarse con el Creador y la hija mencionada con Maat (la Verdad).
  • 8. En los textos egipcios el país de Punt también es denominado TaNetjer ("la tierra del Dios"), parece ser que en su valor etimológico esté relacionado con el color rojo y por ello con los fenicios.

Recursos de este artículo:

Bibliografía:

  • "Cuentos y Fábulas del Antiguo Egipto" Jesús López, editorial Trotta, Barcelona 2005.
  • "Cuentos y Leyendas del Antiguo Egipto", Miraguano ediciones, Madrid 2000.
  • Edición web de Ángel Sánchez Rodríguez en la página www.egiptomania.com (vinculo al texto Ir al texto)
  • "Los Textos de las Pirámides" , "El Libro de Amduat" en la página www.egiptologia.org
  • Mircea Eliade "Historia de las creencias y las ideas religiosas". Editorial Paidós
  • "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada" René Guénon. Editorial Paidós
  • "Diccionario de los Símbolos", Jean Chevalier. Editorial Heder, Barcelona 2000.
  • "Tierras fabulosas de la Antigüedad" VVAA. Universidad de Alcalá.

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(Las imágenes del texto corresponden a una ilustración de "El libro de los Muertos" perteneciente a la XIX dinastía, actualmente en el British Museum, y la imagén del escriba al inicio del cuento es la estatua del escriba Maaniamen hoy en el museo Hermitage de San Petesburgo)


 

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